martes, 21 de julio de 2009

¿Cómo comienzas tu día?



¿Cómo comienzas tu día?



5:00 de la mañana, el despertador no para de sonar, después de escuchar esa melodía en repetidas ocasiones, al fin Juan se levanta de su cama. Ha comenzado un nuevo día, pero para el, parece que es la misma historia de siempre.

Como de costumbre, se dirige a la cocina, enciende la cafetera, toma una ducha y después de vestirse, se sienta a la mesa para degustar su desayuno.

Antes de salir de casa, lee el periódico, aunque el televisor de la sala está encendido, pues no puede dejar de “informarse”. En un programa de entrevista matutino nuevamente han invitado a un distinguido panelista, este solo comenta las noticias trágicas que se suscitan en el país: homicidios, epidemias, crisis económica, guerras, corrupción y un sin fin de atrocidades, tratando de explicar la causa de todos estos hechos lamentables, pretendiendo encontrar respuesta a los mismos.

Son las 7:00am, Juan siente que algo anda mal en la sociedad, “el gobierno no ha hecho nada por erradicar esos problemas, yo podría ser la próxima víctima de la delincuencia”, piensa.

Sus preocupaciones aumentan, debe trabajar para poder “vivir”, deudas, crisis, peligro, todo eso nubla sus pensamientos, mientras sale de su hogar, exclama después de un fuerte suspiro: “Otro día más….A echarle ganas”.


5:00 de la mañana, el despertador comienza a sonar, después de escuchar esa melodía, Ana abre sus ojos, hay un gozo indescriptible en su corazón, en su mente solo hay una canción de amor: “Hoy es un nuevo día para alabar al Señor, sus misericordias son nuevas cada mañana!

Se levanta de su cama, pero esa melodía se escucha con mayor intensidad en su interior: Aleluya! “Hoy es un nuevo día para alabar al Señor”.

Toma su ducha, se viste y está preparada para alimentarse; después del desayuno, abre su Biblia en un pasaje que dice: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para vosotros —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de daros un futuro y una esperanza. (Jer 29:11) De inmediato su ser se llena de fe, recibe una paz increíble y recuerda estas palabras: “Yo os he dicho estas cosas para que en mí tengáis paz. En este mundo tendréis aflicciones, pero ¡tened ánimo! Yo he vencido al mundo”. (Jn 16:33)

Ana sabe que este sin duda será un día de bendición, Dios se lo ha prometido.

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