domingo, 12 de julio de 2009



ABRE NUESTROS OJOS

En un momento de oración, Dios llamó mi atención hacia un relato de la Palabra que se encuentra en el libro Segundo de Reyes, capítulo 6:8-23.
Es la historia conocida del profeta Eliseo, quien estaba siendo perseguido por el Rey de Siria, después de que el profeta diera una palabra de advertencia al Rey de Israel para que se cuidara el y su ejército de los planes malvados en su contra ideados por el sirio, poniendo al descubierto esos propósitos malignos por revelación de Dios, lo cual definitivamente disgustó al enemigo.

Bueno, la historia continúa cuando el ejército Sirio en busca del profeta, llega a la ciudad de Dotán donde efectivamente se encontraba este siervo de Dios junto a su criado Giezi, éste último al levantarse en la mañana y observar que la ciudad estaba tomada por los enemigos evidenció su temor haciendo una pregunta a su amo, el profeta... ¿Qué vamos a hacer ahora??? le dijo, pues el ejército era numeroso, habían carros y caballos con hombres de guerra.

Me detengo en esa parte del relato, pues al igual que Eliseo y Giezi, tenemos enemigos con los que nos encontraremos en cada etapa de nuestro camino, dispuestos a hacernos retroceder en el propósito de Dios, intimidándonos a abandonar sus planes y aún más, desafiándonos para que perdamos la ruta que Dios ha trazado para nosotros hasta hacernos morir. Pues en realidad un cristiano anulado y fuera del plan de Dios pierde su razón de vida.

Giezi vio a los que estaban en contra y se angustió, pero.. la historia no termina ahí. Eliseo le responde en el versículo 16: "No tengas miedo. El ejército que lucha por nosotros es más grande que el que lucha por ellos". E inmediatamente el profeta oró a Dios para que los ojos de su criado fueran abiertos. Y así fué, como si un velo cayera de sus ojos!
Giezi pudo ver, pues antes carecía de visión, amedrentado por el enemigo.
Cuando sus ojos fueron abiertos vió que la montaña estaba llena de carros de fuego y caballos que rodeaban a Eliseo. Eran más los que estaban de su lado!!!

El desenlace de esta historia, por lógica consecuencia sabemos que fue a favor del siervo de Dios con visión espiritual.

Amigos, no seamos ciegos, veamos que más son los que están con nosotros en medio de las batallas que a diario luchamos, oro al igual que Eliseo para que ningún velo sea puesto sobre nuestros ojos y para que estos sean abiertos a una realidad diferente a la que nuestros sentidos físicos perciben,
pues para ver debemos estar en otra esfera.










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